Ec- comunicación de la eliminación o higiene natural del bebé

EC
Elian 3 meses. Colocándole para hacer pipí en medio de un paseo.

¿Que es? Se trata del control temprano de los esfínteres del bebé, mantener ese instinto con la que nacen de comunicar su necesidad de evacuar sus esfínteres, igual que nacen con el instinto de comunicarse si tienen hambre o sueño. Porque esa es la base de todo el proceso.  Solemos suponer erróneamente que los recién nacidos no son conscientes ni pueden controlar sus necesidades fisiológicos, pero nada más lejos de la verdad. Los bebés se comunican con nosotros todo el tiempo de lo que les pasa, si tienen hambre, sed, necesidad de brazos, incomodidad, frío… y entre ello también cuando necesitan hacer pipí o caca. Lo que pasa es que si no les escuchamos, poco a poco dejarán de expresarlo, de darle importancia y se condicionarán a hacer sus necesidades en el pañal. Poco a poco dejarán de sentir sus necesidades fisiológicos. Y cuando decidimos que es un buen momento para quitarles el pañal, tienen que volver a re-aprender a escuchar sus señales fisiológicos y de distinguir esas sensaciones que indican que necesitan evacuar sus intestinos.

 

Cuando nació mi primer hijo escuché sobre familias que no usaban pañales y leí sobre como era una práctica habitual en otras culturas de Asia y África, pero me pareció difícil e imposible en nuestra cultura. Cuando nació mi segundo hijo, animada por mi amiga Fleur que me contaba su experiencia, decidimos probarlo. El reto nunca fue que estuviera sin pañales (aunque en nuestro caso, la evolución me sorprendió inmensamente) pero estar pendientes de sus señales e intentos de comunicación para que se sintiera escuchado y respetado. Igual como intentamos estar pendientes y responder a los señales de los bebés cuando nos comunican que tienen sueño o hambre. Quería contaros cómo nos ha ido, e quizás inspirar a aquellos padres que desean probarlo igual como cada historia que leía o escuchaba mientras estaba empezando me animaba y daba confianza para seguir.

Pero, ¿cómo funciona? ¿Cómo empezar?

Si habéis tenido crías de gatos o perros en casa os habréis dado cuenta de que su instinto, desde el momento en que pueden desplazarse solos, es hacer sus necesidades fuera de su lugar de dormir. Al principio, cuando aún  no saben desplazarse, la madre se ocupa de limpiarles hasta que luego empiezan a moverse solos. Pues animales como somos, a los bebés humanos les pasa lo mismo. Tienen el instinto de no hacer pipí o caca cuando están en su madriguera (pegaditos al cuerpo de  su mamá cuando son recién nacidos)  y a qué papá o abuela no les ha pasado que en el momento en que ellos les coge en brazos hacen caca. Es puro instinto 😉 La diferencia es que los bebés humanos no aprenden a desplazarse fuera del nido o brazos de mamá hasta alrededor de los 6-8 meses, por lo que necesitan comunicar sus necesidades.

El bebé nace sintiendo perfectamente cuando su vejiga está llena y necesita vaciarse. No digo que sea algo cognitivo, si no que es puro instinto. Igual que cuando sienten ese algo en su estómago sienten la necesidad de chupar y buscar el pezón para calmar el hambre. Entonces, si en el momento cuando sienten que necesitan hacer pipí o caca  le ayudamos poniéndoles encima de un orinal/bol/wáter/barreño,  irán estableciendo y fortaleciendo esa señal de los esfínteres con el hecho de hacer pipí o caca en ese lugar. Aprenden que ahí es el lugar donde deben hacerlo. Si, al contrario, no hacemos nada cuando muestran esas señales de que necesitan hacer pipí, irán aprendiendo que nadie hace nada y que lo correcto es hacerlo ahí donde están, en el pañal. Dejan poco a poco de percibir esa señal de sus esfínterer como algo importante que deben comunicar a mamá o cuidadora.

Y, ¿cómo empezamos? ¿Cómo distingo lo que quiere o cuándo lo quiere?

Cuando son muy pequeños, hablo de días o semanas, es mucho más fácil. Simplemente porque sus necesidades son muy pocos. Sentirse seguros, estar cómodos,  tomar teta y evacuar. Poco más. Entonces simplemente hay que ponerle en el lugar que hayamos elegido para hacer pipí. Cuando hace algún gruñido especial, pone el cuerpo en tensión, lloriquea, patalea de repente… Si nos mantenemos atentos vemos que podemos entender a nuestros bebés mucho mejor de lo que jamás nos habríamos imaginado. Se recomienda empezar desde que nacen hasta los 4-5 meses. A partir de ese momento aún es posible, pero más difícil, porque por un lado el bebé ya es más activo y puede ser más difícil pillar sus señales, y por otro lado se ha acostumbrado a hacer sus necesidades en el pañal e igual sus intentos de comunicación de eliminación son escasas.

  1. Empieza teniendo tu bebé desnudo piel con piel y observar.  Puedes tener un trapillo o pañal de tela debajo pero que se puede quitar fácilmente. Si empieza a hacer pipí, ponlo encima de un bol o cazo mientras le acompañas con algún sonido como shhhh o simplemente dices que está haciendo pipí.
  2. Llevar ropa cómodo a fácil de abrir, sin botones, elásticos o abiertos por abajo.  Ir observando su horario habitual de hacer pipí o caca. Después de comer? ¿Justo antes? ¿Después de despertarse? ¿Cuando empieza a patalear? ¿Cuando ha estado un tiempo quieto y se cambia de postura?
  3. Si decides usar algún tipo de pañal mientras vas haciendo EC se recomienda pañales de tela, por la simple razón que no absorben tanto y al hacer pipí se queda la zona húmeda y lo sienten tanto los bebés como nosotros más fácilmente.
  4. Hay un truco que no falla para empezar: ponerles a hacer pipí nada más despertarse. Los bebés normalmente no hacen pipí mientras duermen, si no que es durante sus micro-despertares para tomar teta o cuando se despiertan del todo, cuando hacen pipí. Entonces es muy fácil aprovechar ese momento para colocarle en el orinal o sobre un bol o cazo, sujetándole en cuclillas.
  5. Tampoco suelen hacer pipí mientras permanecen en la misma postura, es cuando le levantas o cuando se mueve. Por lo tanto, si le llevas en un portabebé, siempre que le sacas de ahí, ponle sobre el orinal o bol.
  6. No importa cuántos pipís o cacas terminan en el suelo o pañal. Importa cada uno que termina en el orinal. Eso es un momento de comunicación exitosa.
  7. Se puede hacer EC de diferentes maneras: nunca ponerles pañales, ponerle pañales pero  estando atentos a sus señales o poniéndole pañales sólo por la noche o cuando se sale de casa.

Los beneficios pueden parecer obvios, si nuestros hijos desde pequeños saben controlar sus esfínteres, pero aún así  hacemos un repaso:

  1. El ahorro medioambiental y económico: Compras (si usas desechables) y lavas (si usas de tela) muchísimos menos pañales. Aunque hay familias que directamente nunca llegan a usar pañales, nosotros optamos por comodidad por algo intermedio. Nuestro pequeño hacía pipí todos los días a todas horas en el orinal (wáter, árbol o lo que nos pillaba cerca) pero le poníamos pañales cuando salíamos de casa y por la noche los primeros meses. Y entonces, en vez de usar 8-10 pañales (o más) diarios en su primer año, usábamos 1-3 pañales diarios.
  2. Control temprano de los esfínteres: El niño nunca desaprende escuchar los estímulos de sus esfínteres y por lo tanto no tiene que volver a aprender a distinguir esa señal cuando nosotros pensamos que les toca y queremos que dejen el pañal. Tienen que aprender que de repente los pañales no es el lugar adecuado para hacer pipí o caca, después de llevar toda la vida haciéndolo. Depende de cada niño y familia pero en nuestro caso con 7 meses aguantaba toda la noche sin hacer pipí y entre los 9-12 meses dejó por completo los pañales. A partir de los 9 meses demostraba que no quería llevar más pañales pero aún había algún escape al día, sobretodo cuando yo estaba ocupada con otra cosa y no estaba tan pendiente de sus señales. Con 12 meses encontró una palabra para decir cuando quería hacer pipí por lo que todo fue más fácil y ya no volvió a ponerse ni un solo pañal.
  3. Comunicación y escucha: Estás atento y receptivo al lenguaje de tu recién nacido. Pensamos que no saben comunicarse, y te das cuenta de que sí, y ellos se sienten respetados y escuchados en otra magnitud. En algún sitio leí que en realidad no importa si consigues que haga pipí en el orinal, si no lo realmente importante es que te has podido comunicar con tu bebé con éxito.
  4. Fomentar la autonomía: Los bebés y niños pequeños desean hacer  las cosas cotidianas ellos solos, probando y haciendo cosas nuevas cada día. Quieren comer solos, investigar la escoba intentando barrer, poner la mesa, ponerse los zapatos… A menudo nuestro estilo de vida tan acelerado no permite que acompañemos a nuestros hijos con calma en sus conquistan y retos. Pero ahí puede residir la diferencia entre sentirse capaz y apto o sentirse dependiente y que siempre necesita a los demás para cuidarse. Intentamos acompañar a nuestros hijos dejándolos descubrir y manipular su mundo y cuerpo, sentirse capaces. Y cada nuevo reto conquistado es un gran logro en su evolución y les llena de satisfacción. Elian, por ejemplo, con poco más de un año aprendió a bajarse el pantalón y sentarse sólo en el orinal sin pedir ayuda, y ahora con dos años vacía su orinal y se intenta limpiar solo después de hacer caca. Es importante recordar que el ritmo lo marca nuestros hijos, no nosotros. Ellos saben cuando están listos para el siguiente paso y cuando quieren avanzar. No imponemos nada desde fuera, simplemente estamos atentos para poder ofrecer el ambiente adecuado. Queremos hijos seguros emocionalmente que se sienten capaces y autónomos. (Recordando que autonomía no es lo mismo que independiente, es darle al niño autonomía en las áreas que pueda y desea, pero toda la cercanía y seguridad emocional y físico que necesite y pida)
dav
Elian 2 años. 1 año sin pañales.
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One thought on “Ec- comunicación de la eliminación o higiene natural del bebé

  1. Buenos días, me alegro de que cada vez seamos más mamás las que probemos esto. No sé si te interesará, pero he escrito un libro sobre el tema titulado “Bebés “sin” pañales. Nuestra experiencia” en el que he escrito todo lo que he averiguado, también a nivel histórico y antropológico, sobre esta práctica. Y también por qué el paradigma oficial pediátrico sobre este tema nos dice que no empecemos hasta los dos años, contradiciendo nuestra experiencia directa, ¿verdad? Un abrazo y, si no procede, borra el mensaje.

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